¿Entienden los dueños a sus mascotas?

Cuando llegas a casa y ves que ha ocurrido una explosión del cojín en mitad del salón, o una de tus zapatillas de estar por casa totalmente destrozadas, o esa planta que tanto cariño la tienes la ves esparcida por toda la casa, y así un largo etc, en esos casos no cabe duda de quien a realizado tal estropicio. Aun así buscas con tu mirada los ojos de tu mascota. La cabeza está inclinada; la mirada, sumisa, dirigida hacia arriba: una mirada perruna que delata al malhechor.

Pero al parecer los dueños de las mascotas se equivocan. La bióloga Alexandra Horowitz demostró con un estudio que la “mirada de culpable”, “ojitos de pobrecito yo” o “cómo lo querais llamar” de un perro no indica para nada si realmente se ha comportado mal. Simplemente se trata de una reacción ante los reproches que le hace el dueño.

Relación entre hombres y perros

En un experimento que se realizó, los dueños de los perros enseñaron a sus mascotas que no tocaran algo de comida que se había colocado en la habitación. Después de que los dueños salieran de la habitación, a un grupo de perros se les dio la comida, y a otros, no. Luego, a todos los participantes se les dijo que sus perros no habían respetado la prohibición.

El resultado fue el siguiente: aquellos perros que eran reprendidos con especial hincapié mostraban a juicio de los propietarios una mirada inequívocamente ‘culpable’, no importa si habían comido la delicia prohibida o no. “Es simplemente lo que quieren ver los propietarios”, dice la bióloga encargada del experimento.

Al parecer, los seres humanos tendemos a inculcar nuestras propias ideas morales y comportamientos a nuestras mascotas. Cuanto más cerca y cuanto más tiempo pasamos con ellos, más propensos somos a este tipo de juicios.